sábado, 8 de marzo de 2014

Smokeless Fire (#1) Samantha Young




Sinopsis: 
Témele al Calor


Por los últimos dos años, la vida de Ari ha sido de todo excepto normal, y en su último cumpleaños 18, cuando sus amigos la sorprenden con un genio que afirma conceder deseos, Ari descubre la verdad. Los extraños y trágicos sucesos que rodearon su cumpleaños 16 no fueron coincidencia y su vida nunca volverá a ser la misma.

Los verdaderos padres de Ari no son normales. No 
son amantes. No son humanos.

Son un mito.

Son fuego sin humo.

Son Jinn. 





Reseña:
Este es el primer libro que leo de Samantha y…

¡Es fantástico!

Me gusta describir al libro tal y como avanza la lectura.

Vemos un mundo, una historia totalmente diferente a cualquiera que puedas leer en algún otro libro, eso fue lo que me atrapo en el principio. La lectura es muy ligera y te envuelve totalmente.

Ari la protagonista de la historia con 18 años de edad, experimenta un verdad que a cualquiera le provocaría que nada fuera igual, vive como cualquier chica, enamorada de su mejor amigo adicto a las drogas, teniendo una graduación “normal”, en fin…  Si no tuvo una vida normal a los 16 años donde todo comenzó, está vez seria, un poco especial. Ari posee un poder que es más grande que ella misma, que los Jinn y que los Reyes.
Soy de tipo más de heroínas. ¡Tiene personalidad!

Cuando descubres que alguien que debió haber estado presente en toda tu larga vida: Es un mito, un Jinn, un Rey.

Vemos personajes demasiado crueles, egoístas, etc.

Cada chica, necesita un chico o eso creo, realmente no debería ser así-

Debido a los poderes especiales que tiene este especial Jinn; Jai es contratado para cuidar a Ari 24/7 a cada hora, a cada segundo. Por ningún motivo debe separase de ella. Y así lo hace.

Este libro tiene mucho potencial.

—Tu madre. Si iba a tener un niño quería que fuera fuerte. Sala era la más fuera y la más deseable de mi gente en ese entonces. Ella te concibió porque así lo deseé. Su rostro se sintió repentinamente entumecido y presionó las frías puntas de sus dedos en él, asegurándose de que aún estaba ahí, que aún era ella. Pero no lo era. Ella no era Ari Johnson. Ella era……ni siquiera era humana. —Me siento enferma —murmuró, apoyándose en uno de los postes de la cama.—Nunca he entendido la reacción humana de sobrecarga de residuos corporales ante las noticias que encuentran desconcertantes




¿Qué opinan ustedes? ¿También les gusto?

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